martes, 6 de mayo de 2014

Su nombre era María, que significa "preferida por Dios", y era natural de Magdala en Galilea; de ahí su sobrenombre de Magdalena. En el Nuevo Testamento, ella es mencionada entre las mujeres que acompañaron y siguieron a Cristo. Ella es la segunda persona nombrada a los pies de la cruz, también vio a Cristo yaciendo en su tumba y fue la primera testigo reconocida de la Resurrección.

Es considerada santa por la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Ortodoxa y la Comunión Anglicana, que celebran su festividad el 22 de julio. Tiene una especial importancia para las corrientes gnósticas del cristianismo. Hay quien pone en duda su existencia histórica, aunque autores ateos o agnósticos expertos en el "Jesús histórico" como Antonio Piñero o Bart Ehrman no dudan de su historicidad.

Como un todo, los Padres Griegos distinguieron tres personas: María la “pecadora” de Lucas (1); María de Betania, la hermana de Marta y Lázaro, y a María Magdalena. Por otro lado, la mayoría de los Latinos sostuvieron que estas tres personas fueron una y la misma. Los críticos Protestantes, sin embargo, creen que eran dos, y tal vez tres personas distintas.

Es la identificación de María de Betania con la “pecadora” de Lucas, la cual es la más combatida por los Protestantes. Pareciera como si esta aversión a identificar a “la pecadora” con la hermana de Marta se deba a una falla por entender el significado total del perdón del pecado

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